https://begopolitika.com

Tu municipio sigue diseñado para una familia que cada vez existe menos

España está cambiando por dentro y muchos municipios todavía no lo han entendido.

En 2026, los hogares de una o dos personas representan ya aproximadamente el 57,4 % del total. El INE proyecta además que los hogares unipersonales serán los más frecuentes en España en 2041. (ine.es)

Esta situación, no es solo una cuestión demográfica, sino también es una cuestión de gobierno.

Porque cuando cambia el hogar, cambia también la manera de vivir la ciudad, cambian las viviendas que necesitamos, cambian los cuidados, cambian los servicios de proximidad, cambia la relación con el barrio y cambia el valor del espacio público.

Durante décadas hemos diseñado buena parte de nuestros municipios alrededor de una estructura familiar relativamente estable y más numerosa; y esa realidad sigue existiendo, aunque en distinta proporción.

Por ello, no podemos gobernar como si fuera la única estructura familiar sólida y consistente, porque nos haríamos la pregunta equivocada ¿cuántas viviendas necesitamos?, y omitiríamos la pregunta adecuada ¿para quién estamos diseñando el municipio?

Una persona mayor que vive sola no necesita exactamente la misma ciudad que una familia con tres hijos, una pareja sin hijos tampoco, una familia monoparental tampoco y alguien que vive solo puede necesitar mucho más que una vivienda: proximidad, movilidad, servicios, espacios donde relacionarse y una ciudad que reduzca aislamiento sin invadir autonomía.

Y aquí aparece la verdad incómoda: el problema no es que los hogares hayan cambiado. el verdadero problema es seguir gobernando como si no lo hubieran hecho.

Viena, por ejemplo, diferencia dentro de su sistema de vivienda subvencionada soluciones destinadas a personas solas, parejas, familias jóvenes y familias monoparentales. (wien.gv.at)

No se trata de copiar modelos, se trata de entender el criterio. Una buena política pública empieza observando cómo vive realmente la gente, y eso afecta mucho más que a la vivienda. Afecta a los centros municipales, a los parques, a la movilidad, a los mercados, a los equipamientos, a los servicios sociales, a los cuidados y a la forma en que diseñamos barrios capaces de generar una comunidad.

Los ayuntamientos no tienen todas las competencias para resolver esta transformación, aunque sí tienen algo decisivo: proximidad. Son la administración que antes puede detectar cómo está cambiando la vida cotidiana y gobernar bien también consiste en convertir esas señales en decisiones, porque la demografía además de ser un dato es una instrucción para gobernar.

Los hogares de 2041 ya están empezando a existir. La pregunta es si nuestros municipios están empezando también a prepararse para ellos.

No podemos seguir diseñando el municipio de mañana para el hogar de ayer y quizá la pregunta que debería hacerse hoy cualquier alcalde/sa sea esta: ¿mi municipio está preparado para cómo vive realmente su gente o sigue gobernando para una sociedad que ya está cambiando?

ENTRADAS RECIENTES
CATEGORÍAS